| Taller de Poesía | |||||||||||||||||||
| Tadeo Roldán | |||||||||||||||||||
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| [Arriba] | Podríamos decirte la luna no tiembla en el lago de la noche. Darte lo que el mar trama ola tras ola palabras labradas por el arado de las grietas. La brasa del cigarro desea tu boca como esas flores que confiando en su peso persiguen el suelo entre la oscuridad. ****************************** Ahora que es noche podés oir el golpe de tu sangre contra mí. Las flores son bocas que se abren en la oscuridad. Podés oir que algo late en secreto y nos hace temblar. *************** Nuestra lengua rueda entre el polvo como una hoja del otoño. Hemos ido por los últimos barrios, pasajes de tierra entre el caserío bajo de Lanzone, mientras los rayos oblicuos doraban los frentes de ladrillos. Cuadras de nuestra sombra, imágenes que regresan hasta el cerebro desgastado por el viento. Recuerdo otras charlas, otras intenciones. ¿Qué muro detendrá el oleaje de tu alma? Entrarás todas las noches al sueño como a un casco oxidado. *********************************************** No los retiene la paciencia: asi con la obesa humedad de las mareas ahogan los caminos en sus gargantas y en las visiones llegan las calles cerradas por arboledas laterales, mientras caminamos, los escucho cargar la niebla cuando abren sus pulmones. *************************************** He visto sus calores domados por las sogas del invierno (ramas arqueadas por el pesado fruto del viento). las he visto trayendo en sus manos ramos de fieras cuando la luna golpea en los labios y envia sus mareas. ********************************************* Esta es la marea que lleva tu latido el repetido impulso que teje el viaje de la espuma: es la misma que trafica el olvido hasta tu aliento. un puño de arena se demora en tu lengua: no brilla el filo sino tu sangre en las espadas. Salustio, Guerra de Yugurta, LXVI-LXVII. ******************************************************** Hemos repetido el gesto que se olvida demasiadas veces sobre las más angostas calles pronunciadas por las luces. La velocidad de la piedra que gira sobre la pendiente en la cabeza. Los ciegos que van como una piedra por la pendiente de la noche. Porque la piedra sin freno hace la maniobra hasta gastarse. Sabemos que así se queman los dados. Estas son las interminables tucas del aliento. El azufre de la luna en los techos. Somos el barco que sube por barbas de espuma con los labios sobre la marea, secos, duermen los viajeros si hierven en un guiso de leon. Buenos rescates. Cómo podrías ahogar a las crecientes. El silencioso peso que destruye las veredas va en tu latido. Entonces ahora entendés que esto que masticamos son los vidrios del guiso. Y el azufre de la luna en los techos. |
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