Taller de Poesía  
María Elena Olivella

Ruego
Todo vuelve
Nieto
Tancas
Haikus



Ruego [Arriba]

Memoria que nunca me abandonas,
dame permiso para ser feliz...
Deja que disfrute de una piadosa amnesia.
No te pido que el olvido sea completo:
eso haría que perdiera cosas bellas...
Quisiera un tiempo de auténtica alegría,
mientras miro alejarse la tristeza,
para volver, una vez recuperada,
a ejercitar, dichosa, la esperanza.





Todo vuelve [Arriba]

El sol le cedió el paso,
y susurró al oído del otoño:
"No seas demasiado rudo".
Pero abril comenzó con lloviznas;
al sol había que rogarle una visita.
Miré el río;
vi moverse los sauces de la orilla,
ahora sin hortensias...
Oí una voz que murmuraba:
"Cuando el invierno acabe,
contemplarás la misma orilla,
florecida".
Pensé: nubes y lluvia,
capullos y sol, están adentro;
el elegir es nuestro.
Sentí entonces que no habrá mayo
capaz de entristecerme con sus grises.
En los días en que nada brille,
mirando el ciruelo desnudo,
lo veré como luce en octubre.





Nieto [Arriba]

Niño que llegas y lo acaparas todo.
Niño que traes las manos repletas
de ilusiones, de dicha y energía.
Niño que dulcemente exiges;
componedor de afectos,
embajador de sueños.
El mejor enviado del milagro de amor.





Tancas [Arriba]

Primera estrella,
pienso que eres la misma
de tantas noches;
pero esta vez, diría
que para mí fue el guiño.

Cuarto creciente,
¿a quién le coqueteas?
¿A quién esperas
de impecable soireé,
si el sol se fue a dormir?

Mira el orfebre, distanciando la gema.
El alejarse
hace que la pureza
se evalúe mejor.

El sol calienta.
Abanican el cielo
dos grandes alas.
¿Ave rapaz, el cóndor?
El verano sonríe.

La flor marchita
carece de la fuerza
para nutrir
al pétalo que cae,
y en el camino, muere.

Entre las manos
inmóviles y frías
del que ya fue,
apenada la rosa
piensa que no es útil.





Haikus [Arriba]

Descubrimiento.
Derrame de palabras.
Haiku es lenguaje.

La mano tiembla
escribiendo palabras
que nadie lee.

Aquella hierba
aquel verano ardiente
sólo es perfume.

En el espejo
calendario implacable
estaba el tiempo.

Luz que se apaga.
Por la pequeña hendija
Venus espía.

¡Cuántas preguntas!
Elocuencia de canas
¿no da respuesta?

El primer beso
aquel hombre primero
el primer hijo.

En el florero
tumbado sobre el vidrio
un tallo seco.

Este vacío
es solamente ausencia
de la materia.

Noche estrellada.
El firmamento todo
para servirme.

Ven, acércate.
Estamos en septiembre.
¡Ya, despéiname!

Sobre el tapete
dos polillas disputan
el mismo almuerzo.

Gusano, escapa
de la chala abrigada.
¡No es tanto el frío!