Taller de Poesía  
José Vargas
I II III IV V VI VII IX X XI XII XIII XIV XV XVI


I [Arriba]

Mi rostro tiene los rasgos de esa montaña
y de ese pino que estaba al lado de la barraca de madera,

y también de ese río
que yo contemplaba en los ocasos.

Hoy
quiero regresar
para mirarme en el espejo.





II [Arriba]

Dos tazas vacías
y dos velas rojas apagadas sobre la mesa.

Afuera
las huellas marcadas sobre la nieve fría

y en un rincón de la estación de trenes,
un paquete de cigarrillos vacío.

Pero eso,
todo eso,
no es lo único que quedó.





III [Arriba]

Pobre oruga,
al final ya no creía
que alguna vez
llegaría a ser mariposa.





IV [Arriba]

Con una pelota y con dos sillas,
en el patio de mi casa,

aprendí a ganar
y aprendí a perder,

aprendí a jugar,
aprendí a vivir.





V [Arriba]

El río sabía perfectamente
que terminaría en la cascada,

pero no pudo hacer nada
para impedirlo.





VI [Arriba]

Una botella de vino
y una mesa rodeada de amigos.

Un patio recién lavado
y una parra rebosante de uvas frescas.

Tal vez haya eso
más allá de nuestras tumbas.





VII [Arriba]

Jamás me contó su deseo
la montaña,

pero yo siempre quise
llegar tan alto como sus cumbres
y ser tan inconmovible como sus rocas.

Jamás me contó su deseo
la montaña,
pero yo siempre lo supe.





IX [Arriba]

Dos tazas vacías
y dos velas rojas apagadas sobre la mesa.

Afuera
las huellas marcadas sobre la nieve fría

y en un rincón de la estación de trenes,
un paquete de cigarrillos vacío.

Pero eso,
todo eso
no es lo único que quedó.





X [Arriba]

Para qué estos cuadros
para qué estas sillas
para qué esta mesa,

si ya no queda nada
de la casa
en que vivía.





XI [Arriba]

Pobre oruga,
al final ya no creía

que alguna vez
llegaría a ser mariposa.





XII [Arriba]

Con una pelota y con dos sillas,
en el patio de mi casa,

aprendí a ganar
y aprendí a perder,

aprendí a jugar
aprendí a vivir.





XIII [Arriba]

El río sabía perfectamente
que terminaría en la cascada,

pero no pudo hacer nada
para impedirlo.





XIV [Arriba]

Yo no sé quién
podrá salvarse

del próximo diluvio,

si lo único que hemos construido
es un arca de papel.





XV [Arriba]

Jamás me contó su deseo
la montaña,

pero yo siempre quise
llegar tan alto como sus cumbres
y ser tan inconmovible como sus rocas.

Jamás me contó su deseo
la montaña,
pero yo siempre lo supe.





XVI [Arriba]

Yo siempre quise besarla.
Pero jamás estuvo cerca
la luna.





XVII [Arriba]

Los primeros disparos