Taller de Poesía  
Berta Rosenvorzel
Orígenes
Injusticia
Plenitud en los Andes
Sin retorno


Orígenes [Arriba]

Se erigió sobre sus dos piernas
y nació el hombre.

Heredó de sus antepasados
lenguaje gutural.

El fuego sagrado alimentó su pensamiento
y suavizó sus rasgos.

La lucha por el sustento
hirió a los que habían sido sus hermanos.

Y sucedió en este siglo:
Hiroshima, Nagasaki, el Holocausto.

Y sobrevino la paz.

La nave invadió Marte
     y la luna perdió su misterio.

Se eliminaron miles de enfermedades
y el hambre mató a la infancia.

La ambición de poder
sacudió al orbe con nuevas guerras.

Las noticias volaron por la computadora
y el analfabetismo aumentó la ignorancia.

En el nuevo siglo,
el hombre deberá volver a erguirse
sobre sus dos piernas
para alcanzar su dimensión humana.





Injusticia [Arriba]

Aquel niño muerto
en ninguna batalla...
El frío
el hambre la tristeza
invadieron su destino.

El monte siempre
abrigó sus sueños...
Corría presuroso
por la orilla del río
silbaba bajito
encantando
a sus pajáros amigos.
Sobre la tierra
contaba las estrellas
cautivo de la nube caprichosa...
El viento acunaba
sus cabellos.

El rancho desolado
escaso el trabajo
sus padres perdidos
tras un ignoto horizonte.

Y en el camino
ese niño ya sin alas
sin ojos encendidos
sin sonrisa
las manos apretadas.





Plenitud en los Andes [Arriba]

En amor apasionado
besa la nube
la Cordillera.

Las aguas cristalinas
corren rumorosas
entre la roca anhiesta.

El Tungurahua enerva
el día
con sus cenizas silenciosas.

El camino avanza
por cornisas
y precipicios.

La selva se puebla
de murmullos inciertos.
De aves?
Acaso una voz humana?

Canta la vida.

Corretea un niño
en el sendero escarpado
Vuela la esperanza.





Sin retorno [Arriba]

Debo apresurar
mi paso.
Por los sueños
inconclusos;
las utopías
no cumplidas,
la mariposa en vuelo;
el perfume de la flor
que me espera.

Debo apresurar
mi paso.
Por los amores
que me aman
y que amo;
para absorber
al aire freso
de la rosa
y los jazmines;
para retener
en la pupila
la sombra del fresno
y la glicina;
el juego ruidoso
y la risa suelta
de mis niños.

Debo apresurar
mi paso.
para que el hambre muera
y renazca la esperanza;
porque la paz reine
en el reino de la tierra.

Debo apresurar
mi paso.